El invierno es una de las mejores épocas del año para descubrir la belleza de los paisajes de Cantabria y dejarse envolver por la calma que ofrece esta región cuando el ritmo se ralentiza. Lejos de las multitudes del verano, el aire es más limpio, los colores cobran otra intensidad y las suaves temperaturas invitan a caminar sin las prisas de la ciudad. Practicar senderismo en Cantabria en invierno permite recorrer rutas tranquilas al ritmo que marca uno mismo, ya sea en una escapada en pareja, en familia, con amigos, entre semana o durante un bien merecido fin de semana. Bosques frondosos cubiertos de espeso musgo que filtran la maravillosa luz de invierno, senderos que acompañan el murmullo de ríos y cascadas y sendas costeras donde la fuerza del mar Cantábrico marca el paso, convierten a este enclave del norte en un destino perfecto para desconectar del mundo y reconectar con la naturaleza en los meses más fríos del año.
Por qué diciembre, enero y febrero son meses ideales para hacer senderismo en Cantabria.
Enero y febrero transforman Cantabria en un territorio más silencioso y auténtico. Tras el bullicio de las fiestas, la naturaleza recupera su ritmo pausado y los senderos se disfrutan casi en soledad. Es fácil caminar largos tramos sin cruzarse con nadie, escuchando únicamente el sonido de los pasos y el entorno que despierta poco a poco.
Las temperaturas, suaves para tratarse de meses invernales, permiten recorrer rutas a baja y media altitud con comodidad, especialmente en días claros o nublados. La humedad del invierno intensifica la belleza del paisaje: los verdes son más profundos, los bosques desprenden un aroma a tierra mojada que despierta algo ancestral en nuestro interior y el agua corre con más fuerza por ríos y cascadas, ofreciendo escenas de inolvidable belleza.
En esta época del año, además, la tranquilidad de los caminos aumenta las posibilidades de observar fauna en libertad. No es extraño sorprenderse con la silueta de un corzo entre la espesura, el paso silencioso de un grupito de ciervas a primera hora del día o el vuelo repentino de aves que habitan estos legendarios bosques cántabros. Enero y febrero invitan así a un tipo de viaje más atento y respetuoso, perfecto para combinar senderismo, observación de la naturaleza y descanso en un entorno de absoluta serenidad.
Consejos para disfrutar del senderismo en invierno
Antes de calzarse las botas, conviene tener en cuenta algunos aspectos básicos para disfrutar sin contratiempos de una jornada maravillosa:
- Elegir rutas bien señalizadas y de dificultad baja o media
- Llevar calzado impermeable y antideslizante, especialmente tras días de lluvia.
- Vestir por capas y protegerse adecuadamente del viento. Una buena capa externa impermeable es imprescindible.
- Consultar la previsión meteorológica antes de salir.
- Ajustar los horarios para aprovechar las horas de luz.
- Avisar a familia o amigos de la ruta que se va a realizar.
Con estas precauciones, el senderismo invernal en Cantabria se convierte en una experiencia muy agradable y accesible para casi todos los públicos.
Rutas de senderismo en Cantabria para disfrutar del invierno con calma
Monumento natural de las Secuoyas del Monte Cabezón
Caminar entre las imponentes secuoyas del Monte Cabezón es adentrarse en un bosque que deja sin aliento. El suelo cubierto por una alfombra de agujas cruje bajo los pies, mientras la luz invernal se filtra entre los majestuosos troncos de los árboles. La ruta principal es corta, cómoda y accesible, pero quienes lo deseen pueden alargar el paseo recorriendo los senderos que conectan el bosque de las secuoyas con el entorno del Monte Corona, explorando un paisaje enriquecido aun más con variedad de ejemplares de árboles autóctonos. Una ruta para disfrutar de la diversidad y riqueza del bosque cántabro.
https://redcantabrarural.com/naturea-3/rutas-autoguiadas-naturea-cantabria/bosques_monte_corona/
Senda costera de El Pájaro Amarillo
Recorrer la ruta costera de El Pájaro Amarillo, en el Parque Natural de Oyambre, es dejarse envolver por la amplitud y libertad del litoral cántabro. Los senderos se alternan entre infinitos arenales, praderas abiertas y caminos al borde de los acantilados. En días claros de invierno, el paseo se convierte en un espectáculo de luz y color, con el telón de fondo de las imponentes alturas nevadas de los Picos de Europa.
Distancia: 15 km
Nivel de dificultad: medio
Tipo de recorrido: circular
Desnivel: 290 metros
https://redcantabrarural.com/naturea-3/rutas-autoguiadas-naturea-cantabria/pajaro-amarillo/
Cascadas de Lamiña o Cascadas de Úrsula
Las Cascadas de Lamiña son una de esas rutas que ganan fuerza en invierno. Tras las lluvias el caudal aumenta y permite admirar tres espléndidas cascadas ocultas en el corazón verde de un bosque autóctono de acebos, robles y hayas. La ruta parte del precioso y típico pueblo de Barcenillas, donde uno puede detenerse a admirar sus magníficas "casonas cántabras" y degustar un buen cocido montañés.
Distancia: 8,5 km
Nivel de dificultad: medio
Tipo de recorrido: circular
Desnivel: 238 metros
- Detalles